Tranquilos en casa

•marzo 23, 2010 • 2 comentarios

Creo que esta fue una de las noches mas tranquilas y mas románticas que tuvimos en todos estos meses, aclaro: Una de las las tantas.

Volví de entrenar y fui directo al departamento. Me bañé, cenamos juntos y nos fuimos a la habitación a ponernos al corriente con la serie que seguimos.
Estábamos acostados cuando el episodio terminó, asi que dejamos de ver la tele y empezamos a besarnos lentamente, de forma suave y tranquila. Las caricias no tardaron, yo no puedo estar mucho tiempo al lado de él sin querer sentir esa piel tan tersa, esa espalda perfecta, sus brazos, su cuello. Acariciar cada parte de el es casi embriagante, me relaja, me desinhibe… Y me da ganas de mas.
De a poco nos fuimos sacando la ropa, muy de a poco, disfrutando cada segundo, cada roce de las manos contra el cuerpo del otro.
Se levantó de la cama para apagar todo y asi quedar en penumbras, solo una lucecita quedaba que iluminaba la habitacion color azul. Me dió la mano y me ayudó a levantarme para quedar como él. Los dos completamente desnudos en el centro del cuarto, abrazándonos fuerte, sintiéndo cada detalle del otro: La respiración, la piel tibia, las caricias. Todo se puso en camara lenta. Ese instante por suerte me pareció eterno, y lo disfruté en toda su extención.
El apetito por sexo gradualmente fue aumentando y ya sentía como ambos nos calentábamos mas hasta que tuve la firme necesidad de meter su pija en mi boca, lamerlo un poco, chuparlo. Quería que acabe de esa manera, viendo como yo se la chupaba, pero no pude, empecé a cansarme, así que como ya habíamos vuelto a la cama empezamos a cojer.
Toda esa pasión que acumulamos unos minutos antes hizo su efecto: Se notaba en ambos la calentura que teníamos encima y enseguida empezamos a movernos rápido. Por lo menos yo, me moría de ganas por sentirlo acabar, y asi fue: Acabó encima mío y fue genial, ver que puedo provocar esas cosas en el me fascina y me dan ganas de seguir.

Pero no se que pasó, me excité tanto y me relajé tan de golpe que seguramente eso fue lo que provocó en mi un sueño terrible, no daba más, queria dormir ya mismo.
Por suerte el se percató de esto y no le gustó la idea de que yo me fuese a dormir sin haber acabado, así que mientras yo seguía sin reaccionar, el fue bajando poco a poco hasta llegar a mi clítoris y empezar a lamerlo, lamiendo también los costados y metiendo sus dedos en mi concha para estimularme un poco mas. Los movimientos que hizo con su lengua combinado con el movimiento de sus dedos, la suavidad y la bruzquedad alternadas, toda esa mezcla me estremeció de punta a punta y pude llegar al orgasmo yo también, sintiendo esos escalofríos intensos y el desvanecimiento.
El me permitió disfrutar un poco mas, acostándose al lado mio y abrazándome, hasta que volví en mi y lo abracé también, hasta quedarnos dormidos así.

Regalo de cumpleaños

•marzo 16, 2010 • 5 comentarios

Tuve que esperar a cobrar para poder darle su regalo de cumpleaños, lo cual me dio tiempo suficiente para organizar todo, planearlo bien y no dar lugar al error.

Salí de la oficina y me fui al departamento, total… tiempo había de sobra: Teníamos que estar a las 23 hs,  y teniendo en cuenta eso, me tomé todo el tiempo del mundo para verme bien para el, ya que era el homenajeado.

El pelo suelto como a él le gusta, ese vestido color rojo sangre que marca mucho mi cintura (que jamás lo vió salvo por fotos), los zapatos negros nuevos, los mas sexys que tengo, el maquillaje que resalta mis ojos verdes, ropa interior nueva color rosa y un porta ligas negro en la cartera.

Hice un par de “jugadas” para despistarlo un poco y que no sepa hacia donde lo llevaba ni que ibamos a hacer, lo cual me resulto muy divertido, porque funcionó muy bien. Cuando subimos al taxi casi no me hablaba, miraba para cualquier lado, se había puesto monosilábico, indicios de que estaba confundido y hasta nervioso porque no sabía qué esperar o qué pensar… Pero terminé cayendo y me alteré un poco yo también, pensando en si le gustaría la sorpresa, si la pasaríamos bien, si me saldría todo bien.

Hice que el taxi nos deje a unas cuadras y caminamos lo que faltaba, pero cuando llegamos yo no pude ubicar el lugar con exactitud y tuve que preguntar, hasta que me indicaron y pudimos entrar.
Escrúpulos se llama el lugar, un restaurant afrodisíaco muy interesante que en cuanto supe de su existencia me interesó, y por supuesto, me pareció un muy original regalo de cumpleaños para el.

Pedimos “Tu vientre me hace prisionero de tu cielo y tu infierno” (carne roja acompañada con otras cosas) y “Ese cuerpo mojado por las ansias del mio” (salmón también acompañado de otras cosas) y un vino tinto para desinhibirnos un poco. Fue un momento tranquilo, con pocas personas, música perfecta, luz tenue y nosotros hablando en voz baja, comimos hasta quedas satisfechos. La mesera se acercó y nos habló sobre los detalles para poder subir.

Yo no sabía muy bien de que se trataba, de hecho no estaba en mis planes llevarlo a ese lugar: Anchorena SW, uno de los complejos swingers mas importantes según la gente que me comentó… Y bueno, si estamos en el baile bailamos.

Antes de subir vimos gente esperando, gente mucho mayor que nosotros dos, que ya le echaba una miradita a la pareja mas cercana, gente por lo visto, habitué del lugar. Fue nuestro turno, entramos al ascensor y subimos hasta el tercer piso, donde vieron nuestras caritas de “principiantes” y nos preguntaron si era la primera vez que veníamos, ya que nos tienen que comentar sobre el lugar, las reglas y mostrarnos el complejo.
Noté que eramos la única pareja tomada de la mano, eso me pareció extraño.
Nos explicaron todo, nos hablaron sobre las normas y los códigos con los que se maneja la gente ahi adentro y nos hicieron una suerte de tour por el lugar, donde vimos parejas desnudas cojiendo en los reservados, minas chupándosela a hombres y hombres chupándosela a mujeres. Muy shockeante verlo así, tan explicito y tan real, tan crudo y desenfadado.
Nos dejaron por nuestra cuenta y fuimos a la pista principal, donde se podía bailar un poco y tomar algo, cosa que hicimos. Buscamos “candidatas” que nos parezcan lindas para que esten con nosotros, pero la verdad había poco material digno… Es decir, eran todas viejas o feas. Así que descartamos la posibilidad del trío esa noche, visto y considerando las opciones.
Tomamos un poco y nos besamos y abrazamos en el centro de la pista. Me dí cuenta que eramos carne fresca ahí adentro y tenía ganas de jugar un poco con la envidia y el deseo de los demás.

Decidimos caminar un poco por el resto del lugar para haber qué mas había, y terminamos en un reservado con sillones, donde había una o dos parejas besándose y 10 hombres al rededor mirándolos. Llegamos nosotros, nos acomodamos en un sillón diferente y comenzamos a besarnos, pero cuando me dí cuenta había aproximadamente 7 hombres al rededor nuestro esta vez, algunos mas cerca y otros mas alejados, mirando como nos besábamos, seguramente esperando algo mas. Le dije que no abra los ojos y me siga besando, no quería que se sienta incómodo, pero la escena me superó y nos fuimos del lugar. Fue un momento muy extraño.

Caminamos hasta encontrar un lugar donde solamente podían entrar parejas, ahí había mas gente desnuda garchando o teniendo sexo oral entre sí, otra pareja simplemente cojía son sacarse la ropa. NOs sentamos y comenzamos a besarnos y acariciarnos, esta vez mas relajados y tranquilos, dejándonos llevar por el momento. Empezó a acariciarme la pierna por debajo del vestido, y yo le acariciaba a el por encima del pantalón, mientras nos besábamos cada vez con más pasión. Su mano fue un poco mas allá y empezó a tocarme, a masturbarme, y le dije en voz baja que acepto cualquier cosa, menos que me saque la ropa ahí frente a todos, era mi única regla, pero sinceramente en un punto ya no me importaba mucho.
Reaccioné. Me acordé del lugar en el que estaba y nos fuimos de ahí, yo un poco avergonzada, pero sin duda los dos teníamos una calentura muy importante, estábamos muy excitados.

Caminamos un poco mas por el lugar y nos quedamos en otro espacio reservado para parejas, tenia un sillón grande contra una pared y una especie de sillón muy alto y muy chico contra una esquinita que daba justo a la cortina que tapaba la entrada al lugar. Decidimos quedarnos ahí, pero teniendo en cuenta la calentura que veníamos arrastrando no tardamos mucho en empezar a besarnos como hacemos siempre mientras garchamos en cualquier otra situación, con mucha pasión y muchas ganas de hacernos todo.
Se fue tornando todo mucho mas caliente, pasó todo muy rápido. El me había bajado la parte superior del vestido y comenzó a lamerme y besarme las tetas. Me desembaracé de cualquier pudor que pudiera tener, ya no me importaba la regla que le había impuesto unos minutos antes, no me importaba la gente que estaba ahí, no me importaba mas nada.
Hasta que llegué a decirle “¿No me pensás cojer?”
Fue el detonante ideal, me subió un poco la falda de la pollera, yo le desabroché el cinturón y le bajé un poco los pantalones, y ahí empezamos a garchar, no se si había personas al rededor, no me interesaba y a el tampoco, la estaba pasando bien y ese tipo de juego pervertido me volvía loca. Él siguió lamiéndome las tetas y garchándome hasta que decidimos que era suficiente, nos teníamos que ir de ahí porque estábamos a punto de explotar.
Por suerte, en la misma calle, en la vereda opuesta había un telo que ya habíamos visto por internet, muy oportuno la verdad, frente a un restaurant afrodisíaco y un complejo swinger.

Cuando entramos nos besamos un poco en la cama y cuando la situacion volvió a ser casi la misma que en el club, le pedí que me espere y fui al baño a quitarme el vestido y ponerme el portaligas que tenía en la cartera… Sin duda el rosa combinado con el negro quedaba muy bien.
Cojimos todo lo que quisimos, nos dimos el gusto y nos sacamos la calentura que llevamos. Nos desquitamos uno con el otro, nos agitamos, transpiramos, acabamos.
Yo terminé fundida, mi cuerpo no podía mas. Me relajé tanto y el también así que nos quedamos dormidos, los dos abrazados.

Volvimos al departamento muy temprano y terminamos de dormir lo que nos faltaba. A las 10am, y entredormida, siento que se levanta de la cama, pero me volví a dormir instantaneamente.
Cuando me volví a despertar fue porque sentí su mano acariciándome por fuera de la bombacha… Ya saben como sigue.

Llueve sobre mojado

•marzo 9, 2010 • Dejar un comentario

Si me preguntan qué tanto llovía esa noche… Tendría que decir que llovia en dimensiones biblicas, epicas. Buenos Aires estaba colapsada por la cantidad de lluvia, inundaciones y todo lo que eso conlleva. Era imposible salir de las casas, era al pedo, para mojarse un rato y tener que volver debido al trafico.El había planeado toda la noche: Cena romántica, fiesta en un bar y despues un telo. Pero bueno, el clima jamás intentó cooperar con el itinerario y tuvimos que conformarnos con un Mc Donald`s, la fiesta en el bar, y finalmente el telo.

Pasé a buscarlo por su oficina para emprender el viaje, pero ya llovía a cántaros, asi que llamó a su amigo con el que ibamos a salir para confirmar la fiestaa de la noche. Nos dijo que si, que no se suspendia y que vayamos a su casa asi viajabamos todos juntos.
Caminamos aproximadamente 20 o mas cuadras abajo de la lluvia hasta llegar al lugar, donde estuvimos resguardados hasta que la lluvia amainó un poco y finalmente salimos.

Despues de un viaje en auto muy accidentado debido a las anegaciones y la cantidad de autos transitando, pasamos por un Mc, que funcionó como lo que hubiese sido la cena romantica, pero estabamos acompañados.

Llegamos al bar y ahi estaba el resto de sus amigos esperandonos, asi que nos sentamos y ya pedimos para tomar. Verlo ahí en la mesa, sonriendome, con esos ojitos tan brillantes que tiene y esa sonrisa tan franca que sabe dar… Simplemente me conquistó.

Despues de algunas horas ahí ya no había mucho que hacer, y la noche se empezó a tornar larga y aburrida, y yo ya no veía la hora de irme de ahí para estar a solas con el y hacerle todo lo que se me ocurra y dejarme hacer todo también.

Cuando llegamos al hotel quise cumplir una de las ideas que el había tenido hace un tiempo y que me la había comentado: Cojerme estando yo totalmente desnuda, salvo por los zapatos, que tendría que dejármelos puestos.

Recostado en la cama, no le di oportunidad y comenzé a mandar yo, que estaba encima de él, dejando expuestos mis tacos, permitiendole que los agarre flexionándome las piernas, tratando de ver la escena desde otro punto de vista gracias a un espejo. Lo sentí caliente, estallando, y lo admito… La escena era mejor de lo que hubiese imaginado, todo ese placer me provocaba unas ganas infinitas de hacerlo acabar adentro mio.

En la misma habitación había un sillon erotico, rodeado de espejos, y que permitía varias posiciones pero con comodidad. Ahí me puso de rodillas, recostando mi pecho y me cojió por atrás, mientras me obligaba a moverme y me nalgueaba un poco para motivarme aun mas.

Volvimos otra vez a la cama, me dió lubricante para que me ponga y sin dudarlo aproveché el momento para hacer algo que nunca había hecho y que lo dejaría bien caliente: Puse aceite en mis manos y me puse boca abajo, mostrándole mi cola. Comencé por acariciarme lentamente los gluteos, cada vez mas cerca del centro, hasta que metí por completo mi dedo lubricado en la cola, sacándolo y volviéndolo a meter, penetrándome como lo haría el con sus dedos y con su pija. Lo dejé mirar mientras me tocaba y me masturbaba, hice lo que el hubiese hecho, pero la diferencia era que lo estaba haciendo yo, y eso lo dejó perplejo, parado al lado de la cama, simplemente mirando y calentándose hasta el tope, hasta mas no poder.
Frené y vino a la cama, pero ahora él era el que mandaba. Sus manos sobre las sábanas, mis piernas alrededor de su cintura, mis brazos alrededor de su cuello y arañando su espalda: Así como él lo habia soñado, me estaba garchando a su modo, con los detalles que tenía en mente, lo cumplí, cumplí todo lo que me había dicho hace un tiempo.
Me tenía sometida, pasé a ser su esclava y me cojió como a él le gusta, con esa intensidad y esa potencia que lo caracteriza; mis gemidos y los suyos se mezclaron y todo empezó a dar vueltas y confundirse, hasta que finalmente acabó y se descargó sobre mi pecho, dejandonos a los dos igual de exhaustos y rendidos, desacomodados sobre esa cama.

Pasó un buen rato, hasta que tomé un poco de fuerzas y entré en la ducha para poder bañarme, para así estar limpia y poder seguir. Ya mojada, noté que no había toalla cerca, le pedí que me alcance una, ya que seguramente podían estar afuera del baño, pero él se dió cuenta queel personal había olvidado dejarnos toallas y jabones. No le creí o quise verificar, no recuerdo, y era verdad: No habían dejado nada,  asi que llamó para que nos alcancen estas cosas a la habitación.
Cuando ya teníamos todo, vuelvo otra vez a la ducha para poder terminar de bañarme pero había quedado todo mojado, y en un mal movimiento mió me resbalé y comenzé a caer, tratando de agarrarme de cualquier cosa, golpeándome contra todo, fallando, hasta que caí al suelo con mi peso muerto. El no vió todo esto, solo me escuchó y me vio desnuda tirada en el piso sin poder levantarme por el dolor.
Me ayudó a incorporarme y me dejó descanzar en la cama, muy preocupado, mientras yo le describía detalladamente la caída. Pero no parecía interesado en mi historia, asi que varias veces le repetí lo mismo, ya que a mi me causaba gracia y por lov isto a el no. Esto lo llevó a pensar que me había golpeado la cabeza entre tantos golpes, pero por suerte fue lo unico que no impactó contra nada.

Seguramente con esta teoría de una contusión cerebral, que me resultaba muy alocada, no me permitió dormir, y despues de que los dolores pasaran, me llevó otra vez a ese sillon, pero esta oportunidad me ubico de una manera diferente, acostándome y separando mucho mis piernas para darle espacio a el para que use esa lengua en mi, para lamerme como el ya sabe: Empezando por el interior de las piernas, bajando hasta lamer los labios, haciendome desear, haciendome sufrir por esa necesidad que me genera. Lamió delicadamente mi clítoris, subiendo poco a poco la intensidad, hasta penetrarme con su lengua, voliéndola a sacar y besando mi clítoris como si fuese mi boca, apasionado, sediento de mi.
Verlo desde arriba, verlo en los espejos, sentirlo ahi, humedeciendome cada vez mas. Me volvió loca. Le dedicó todo el tiempo a mi clítoris, mi zona mas erógena, mientras metía sus dedos en mi concha y en mi cola, esa es la combinación perfecta, la clave para hacerme acabar. Sin lugar a duda, las mejores chupadas me las hace el, sabe lo que hace, sabe llegar a mi orgasmo. Y asi fue, me desvanecí, perdí todo, me olvidé de todo, logro que nada me importe mas salvo su lengua, sus dedos y mis temblores; mi mirada en blanco y los escalofrios, esas cosquillas ricas, eso que es una buena acabada.

Volvimos a la cama, y ya satisfechos los dos, dormimos abrazados, hasta que nos llaman a la habitacion para avisarnos que el turno había finalizado.

Post-it

•marzo 1, 2010 • 3 comentarios

Era viernes y estabamos en su casa. El tenía planeado hacer sociales con su familia durante la noche y despues salir a festejar el cumpleaños de una amiga.
Yo no estaba incluida en ninguno de esos planes, asi que tenía pensado volverme a casa, pasar un rato con mi viejo y despues irme a dormir temprano, sin pena y sin gloria para despertarme el sábado temprano y hacer mis cosas.

Tenía muchas ganas de salir y al final me invitó a ir a ver a sus parientes y ahí nos separaríamos: El a la fiesta y yo a mi casa.
Fue un lindo momento, conocí gran parte de su (numerosa) familia, comí bien, charlé… Lindo y tranquilo.

¿Pero volverme a casa tan tarde para madrugar al dia siguiente y viajar una eternidad? No me gustaba la idea, y si salíamos juntos iba a resultar muy conveniente, porque me despertaría temprano cerca del lugar al que debía ir y me ahorraría todo el viaje desde mi casa.
Así que la hice bien: Con las preguntas indicadas en el momento indicado pude hacer que me invite a quedarme en su departamento. La parte manipuladora se apoderó de mi, lo sé, pero fue por una causa noble.
No me importaba si me invitaba o no a esa fiesta, me gustaba la idea de que cuando el vuelva me encuentre durmiendo en su cama.

El se fue y yo me quedé sola ahí, en la cama, mirando como Bowie se enamoraba de Connelly en Labyrinth, mientras me tomaba una cerveza, muy relajada en su cama.

Antes de irme a dormir tuve una idea bastante tierna: Pegué desde la puerta de entrada hasta la puerta de la habitación algunos post-it con mensajes para el, donde aclaraba que seguramente estaba dormida, que se saque la ropa y que sin hacer ruido se acueste conmigo.

Me desperté a la mañana siguiente y ahi estabamos, los dos desnudos y el abrazándome.

Casi, pero no

•febrero 22, 2010 • 1 comentario

Pensé que iba a ser una noche de mierda, que la iba a pasar mal, que me iba a ofuzcar y que iba a terminar malhumorada.
La menstruación no suele ser el mejor amigo de una mujer, y la verdad es que lo tenía muy en cuenta en cuanto supe que ibamos a pasar la noche juntos… La puta madre! ¿Tenerlo en la misma cama y no poder hacer nada? Ya no me gustaba nada la idea.

Pero cambié un poco la mentalidad y me dejé llevar, un poco de cariño no me iba a molestar, pase lo que pase despues, quería un poco de mimos.

Y así fue, creo que nunca nos acariciamos tanto como esa noche, nunca nos disfrutamos tanto de esa manera. Sentir su piel suave, su espalda, sus hombros, su cuello, su cara, sus brazos, su cola, sus piernas… Esas piernas…

Jamas fui tan conciente de lo bien que se sente acariciarlo y lo que se siente recibir sus caricias, asi que disfruté cada segundo de esa piel que tanto me gusta.

Habrán pasado varios minutos, hasta que las caricias rindieron frutos y las ganas de garchar se hacieron muy notables, pero con mi situación complicando todo me empecé a desesperar un poco.

La solución apareció rápido.

Me acosté de lado, dándole la espalda y el me bajó la bombacha, y sin muchas dificultades metió la pija en mi cola y me empezó a cojer así, por atras.
No hubo necesidad de usar lubricante y no me dolió ni un poco, como había pasado algunas veces antes. Esta vez fue de lo mas natural, relajado placentero… Sobre todo placentero.

Sentía que intentaba cuidarme, él quería que no me duela, y de hecho no me dolía, y quería mas, la quería bien adentro, y lo quería sentir acabar adentro mío, que se dé el gusto y lo haga, que lo disfrute tanto como yo lo estaba haciendo.

Quería que acabe de esa manera, haciendome la cola, asi que me moví todo lo que pude, hasta lograrlo.

Escucharle la respiración agitada y los gemidos, ver como su cuerpo entero se ponía tenso y me la metía más adentro, y sentir como acababa adentro de mi cola, fue de lo mas exitante que me pasó en la vida, sinceramente lo disfruté con todo mi ser.

Dia de los Enamorados

•febrero 16, 2010 • 2 comentarios

La noche del día 13 había sido una mierda, una total y completa mierda. Me dormí muy tarde siendo que al día siguiente tenia que ir a su casa muy temprano para salir a pasear.

Cuando llegué en la mañana del 14, él ya sabía que algo había pasado. Nos acstamos un rato y le conté con lujo de detalles y no pude evitar llorar otra vez como lo había estado haciendo durante toda la madrugada anterior.
No podía esperar otra cosa de el: Me contuvo, me abrazó, me calmó, lloró conmigo.

Pero otra vez, esas ganas, esas increibles ganas que nos tenemos el uno al otro aparecieron. Esos mimos y esa contención dejaron de serlo y se modificaron para ser provocaciones muy subidas de tono, hasta que desembocaron en un regio polvo.
Puede ser que algunas personas piensen que era un momento muy desubicado para cojer debido a mi situación maricona y mi necesidad de afecto, pero no, fue perfecto y justamente lo que necesitaba. ¿Qué mejor prueba de cariño que entregarse completamente el uno al otro?

En fin…

Despues de eso  salimos a pasear, pero a las horas tuvimos que volver al departamento para luego salir otra vez a otro lugar.
No sé que pasó, si fue impulso mio o de el, pero tuvimos la necesidad de besarnos en el pasillo antes de salir. Ahí mismo el me sacó toda la ropa y yo se la saqué a el.
De espaldas a la pared y de frente a él, empezamos a garchar. Esa posición me encanta, siento como su pija llega bien hasta el fondo y me dan ganas de no parar mas.
Pero la pared estaba muy fría y cortaba un poco el placer, asi que lo arrinconé a él contra la pared a sus espaldas y fui yo la que se movió, la que lo cojió… Por favor… Me acuerdo de ese momento, cuando miré para abajo y vi como yo era la que hacía todo y de lo fuertes que se veían sus piernas y me vuelvo a calentar como en ese momento.

Capaz a el también le molestó la pared fría o solamente quiso cambiar de posición: Me separó y me dió media vuelta para poder garchar mirándome la cola y acariciándola, para permitir el movimiento de los dos y no de uno solo de nosotros.
Creo que esa posición me hace ver y sentir bastante puta, y me encanta, me encanta ser su puta y hacer lo que el me pide.

Finalmente volvimos a salir a al calle, dimos un par de vueltas durante algunas horitas mas y volvimos.
Yo estaba muerta, atontada por el sueño y aplomada por el cansancio, asi que despues de cenar nos fuimos a la cama. Quería dormirme ya, nos teníamos que despertar muy temprano al día siguiente para ir a trabajar.
Seré terca, porque cuando me quise dar cuenta yo había tomado la iniciativa y estaba besándolo apasionadamente, dándole esos besos largos, delicados y provocativos. Quise que tenga una satisfacción: empecé lamiendole el cuello, besandolo suave y despacio, bajando de a poco, lamiendo su pecho y su abdomen hasta legas finalmente a la pija, chupandola como me gusta hacerlo a mi. Dejé de hacerlo por él y lo hice por mi, pensando en como me calentaba chupársela, verlo respirar agitado, al borde de acabar, jugando siempre con eso.
No aguanté mucho. Frené y volví a recostarme encima de el, para acabar primero yo. Otra vez volvió a ser mi juguete. Lo usé.
Me movía mucho cuando lo tenía adentro de mi concha y veía que el lo disfrutaba, pero lo apartaba y con mi mano lo agarraba para usarlo como consolador, rozándome el clítoris con la punta de su pija, y otra vez volviéndolo a meter para garchar un poco mas; sacándolo y frotándome contra él. Él mismo se agarró y comenzo a tocarme con el dorso de su mano mientras me cojía.

La mente se puso en blanco, dejé de entender que estaba pasando afuera. Estaba teniendo mi orgasmo, temblando como una hoja y gozando como loca.

Me desvanecí. El sueño y el cansancio volvieron de golpe, ya los había olvidado. Me acsté al lado de él, y con un poco de lucidez me di cuenta que empezó a hacerse una paja.
- Quiero acabar en tu boca- Me dijo, pero yo estaba demasiado dormida como para comprender algo de esa información, así que me limité a recostarme en su pecho mientras el se pajeaba.
- Voy a acabar- Y sin que yo ponga resistencia y con un solo movimiento, me empujó hacia abajo para que yo pueda tragarme toda su leche, y no separé mi boca de su pija hasta darme cuenta que había terminado para poder tragarla.

Al fin pudimos dormir, los dos felices y tranquilos.

Incentivados

•febrero 12, 2010 • 2 comentarios

Veníamos arrastrando una calentura hace varios dias, una abstinencia total sumando charlas subidas de tono como para ir preparando el terreno para lo que sería la noche de ayer, jueves.

Apenas lo vi caminando hacia mi, empecé a imaginarme lo que haríamos y lo mucho que disfrutaríamos, y sentí que no podía hacer otra cosa mas que besarlo y besarlo y besarlo otra vez, pero siempre pensando en lo que estaba por venir.

Despues de la cena nos quedamos solos por un rato; salimos al balcón a tomar un poco de aire fresco y no se cómo, de un momento para el otro, lo tenía atras mío, respirando en mi oído, lamiendo mi boca y acariciándome el cuerpo hasta bajarme el jean y la bombacha. El calor que sentía en ese momento es inexplicable y se triplicó cuando me empezó a cojer. Yo no podía hacer nada mas que gozar. El espejo inmenso que cubre la pared y nos permitía ver todo lo que nos hacíamos, no daba lugar a mis movimientos y se empañaba con cada gemido. De verdad, no podía hacer mas nada que gozar y disfrutarlo a el, calentándome cada vez mas, pensando que esto era solamente la antesala del resto de la noche.
Estaba por llegar su familia, asi que cortamos todo muy rápido, terminando en un estado de calentura y agitación terrible, queriendo todavía mas. Tenía que esperar, no podíamos terminar ahí, asi que fue un excelente atizador, perfecto para encender motores.

Hicimos las sociales pertinentes durante un rato y nos fuimos a la habitación a ver un poco de tele, tirados en la cama.

Era de esperarse, las ganas se apoderaron de la situación y empezamos a besarnos. Me encanta su boca y me encanta lamerle los labios delicadamente, saboreándolo lo mas posible, asi que lo hice.

Se puso encima mio y me quitó la remera y el corpiño, dejandome expuesta y dándole a el paso libre a besarme las tetas, a lamer y mordisquear mis pezones, acariciandome, agarrandome, frotándome, volviendo a mi boca cada tanto.
Esta vez me sacó los pantalones, no se limitó a bajarlos como había hecho antes. Levantó mis piernas y las agarró de una manera muy fuerte, sin dejar que me escabulla por las cosquillas que me provocaban sus besos y sus lamidas. El sometimiento me obligó a dejar esa sensación incómoda de lado y empezar a disfrutar mas de lo que me estaba haciendo. Esa seguridad imponente que sabe tener me excita muchísimo.

Su boca fue desde el interior de mis muslos hacia mi entrepierna, jugando con mis ganas de que pase su lengua por mi concha ya mojada; pero no, le gusta hacerse desear, sabe que me encanta que haga eso y lo sabe muy bien, asi que me tocó solo un poco por encima de la bombacha, corriendola apenas para besarme y hacerme desear mas o para hacerme sufrir mas, jugando con el límite de la morbosidad.
Me sacó la bombacha de manera bruzca y finalmente me dió lo que esperaba: Unas muy buenas lamidas que iban desde mi cola hasta el clítoris, provocando ese hormigueo que me enloquece y esos espasmos que le dan el reconocimiento de que esta haciendo las cosas bien. Y de hecho lo estaba haciendo muy bien:
- Haceme acabar… Quiero acabar en tu boca- Le dije.
Pocos minutos de haber dicho eso ya me estaba estremeciendo y teniendo mi tan codiciado orgasmo, que como siempre pasa, termina fulminándome y dejándome inmóvil, sin dejarme pensar en absolutamente nada.

El no se quedó sin hacer nada, sino que sin medirse, metió su pija en mi para así poder tener su satisfacción.
Noté cómo mis músculos seguían contraidos, cómo el interior de mi concha hacia fuerza para apretarlo a el y no dejarlo salir, tenía una sensibilidad increible que me tentaba y obligaba a volver a empezar todo otra vez; ya estaba queriendo el siguiente orgasmo.

Me abracé con las piernas a su cintura y y con mis brazos a su espalda, acariciandolo y seguramente clavandole mis uñas también, algo que no puedo evitar. Todo se puso mas y mas interesante, hasta que finalmente  el también acabó.

Nos quedamos descansando y hablando un poco, ya ni recuerdo de qué, pero sí recuerdo que ver su boca en la oscuridad volvió a exitarme.
Lo besé timidamente,  le lamí un poco el cuello y seguí bajando despacio, pasando por su pecho y su abdomen. Como él, yo también me sé hacer desear. Empezé a lamerle la pija despacito, agarrándolo con cuidado, siendo gentil para ir subiendo poco a poco la rudeza con la que usaba mi lengua y mis labios, hasta chuparlo y lamerlo con fuerza y con todas mis ganas. A su vez buscaba una posición cómoda para que él empiece a tocarme; la posición más cómoda que encontré lo impulsó a forzarme a ponerme encima de él para así chuparmela a mi tambíen.

Yo estaba muy caliente, a punto de volver a acabar. Siempre me excitó imaginarme en un 69, pero cuando lo hacía no la pasaba tan bien como lo imaginaba estando sola. El jueves pude vencer ese problema, y me calenté mas de lo que hubiese imaginado.
Me calienta chupársela y me calienta que me la chupe: La combinación de las dos cosas es gloriosa.

Estaba a punto, ya empezaba a estremecerme otra vez, cuando el decidió frenarme: Estaba teniendo cosquillas.

Admito que eso cortó un poco la inspiración, pero no me importó, asi que me puse encima de el y empecé a hacer lo mio, a moverme con ganas y con potencia, haciendo que ponga sus manos en mi cola y me obligue a moverme como el quiera que me mueva. Esa manera de guiarme me hace saber que le gusta lo que le hago, y me calienta mas todavía, y me dan ganas de cojerlo muy fuerte (cosa que procuro hacer).

En un movimiento bruzco y sin intención hice que su pija saliera y me rozara el clítoris. Me encanta que eso pase cuando estoy asi de mojadita. Me dieron ganas de acabar de esa forma, rozándome contra el, frotándome como a mí me entre en gana,  amagándome a mi misma la penetración, tocandome alrededor, haciendolo entrar un poquito y sacarlo rápido, volviendome a frotar. En ese momento el se convierte en mi juguete.

Estuve sumergida en la etapa previa al orgasmo por varios minutos, pero el cansancio me ganó finalmente y me recosté sobre su pecho para así quedar los dos dormidos y con el penetrándome todavía. Habrán pasado unos minutos hasta que volví a reaccionar y esta vez nos acostamos mas cómodos y relajados, y caimos en el sueño muy rápido.

Despertarme a la mañana siguiente sintiendo su cuerpo todavía desnudo fue sexy y por dos segundos quise retomar la actividad de la madrugada, pero no, preferí abrazarlo y decirle que lo amaba.

 
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