Si me preguntan qué tanto llovía esa noche… Tendría que decir que llovia en dimensiones biblicas, epicas. Buenos Aires estaba colapsada por la cantidad de lluvia, inundaciones y todo lo que eso conlleva. Era imposible salir de las casas, era al pedo, para mojarse un rato y tener que volver debido al trafico.El había planeado toda la noche: Cena romántica, fiesta en un bar y despues un telo. Pero bueno, el clima jamás intentó cooperar con el itinerario y tuvimos que conformarnos con un Mc Donald`s, la fiesta en el bar, y finalmente el telo.
Pasé a buscarlo por su oficina para emprender el viaje, pero ya llovía a cántaros, asi que llamó a su amigo con el que ibamos a salir para confirmar la fiestaa de la noche. Nos dijo que si, que no se suspendia y que vayamos a su casa asi viajabamos todos juntos.
Caminamos aproximadamente 20 o mas cuadras abajo de la lluvia hasta llegar al lugar, donde estuvimos resguardados hasta que la lluvia amainó un poco y finalmente salimos.
Despues de un viaje en auto muy accidentado debido a las anegaciones y la cantidad de autos transitando, pasamos por un Mc, que funcionó como lo que hubiese sido la cena romantica, pero estabamos acompañados.
Llegamos al bar y ahi estaba el resto de sus amigos esperandonos, asi que nos sentamos y ya pedimos para tomar. Verlo ahí en la mesa, sonriendome, con esos ojitos tan brillantes que tiene y esa sonrisa tan franca que sabe dar… Simplemente me conquistó.
Despues de algunas horas ahí ya no había mucho que hacer, y la noche se empezó a tornar larga y aburrida, y yo ya no veía la hora de irme de ahí para estar a solas con el y hacerle todo lo que se me ocurra y dejarme hacer todo también.
Cuando llegamos al hotel quise cumplir una de las ideas que el había tenido hace un tiempo y que me la había comentado: Cojerme estando yo totalmente desnuda, salvo por los zapatos, que tendría que dejármelos puestos.
Recostado en la cama, no le di oportunidad y comenzé a mandar yo, que estaba encima de él, dejando expuestos mis tacos, permitiendole que los agarre flexionándome las piernas, tratando de ver la escena desde otro punto de vista gracias a un espejo. Lo sentí caliente, estallando, y lo admito… La escena era mejor de lo que hubiese imaginado, todo ese placer me provocaba unas ganas infinitas de hacerlo acabar adentro mio.
En la misma habitación había un sillon erotico, rodeado de espejos, y que permitía varias posiciones pero con comodidad. Ahí me puso de rodillas, recostando mi pecho y me cojió por atrás, mientras me obligaba a moverme y me nalgueaba un poco para motivarme aun mas.
Volvimos otra vez a la cama, me dió lubricante para que me ponga y sin dudarlo aproveché el momento para hacer algo que nunca había hecho y que lo dejaría bien caliente: Puse aceite en mis manos y me puse boca abajo, mostrándole mi cola. Comencé por acariciarme lentamente los gluteos, cada vez mas cerca del centro, hasta que metí por completo mi dedo lubricado en la cola, sacándolo y volviéndolo a meter, penetrándome como lo haría el con sus dedos y con su pija. Lo dejé mirar mientras me tocaba y me masturbaba, hice lo que el hubiese hecho, pero la diferencia era que lo estaba haciendo yo, y eso lo dejó perplejo, parado al lado de la cama, simplemente mirando y calentándose hasta el tope, hasta mas no poder.
Frené y vino a la cama, pero ahora él era el que mandaba. Sus manos sobre las sábanas, mis piernas alrededor de su cintura, mis brazos alrededor de su cuello y arañando su espalda: Así como él lo habia soñado, me estaba garchando a su modo, con los detalles que tenía en mente, lo cumplí, cumplí todo lo que me había dicho hace un tiempo.
Me tenía sometida, pasé a ser su esclava y me cojió como a él le gusta, con esa intensidad y esa potencia que lo caracteriza; mis gemidos y los suyos se mezclaron y todo empezó a dar vueltas y confundirse, hasta que finalmente acabó y se descargó sobre mi pecho, dejandonos a los dos igual de exhaustos y rendidos, desacomodados sobre esa cama.
Pasó un buen rato, hasta que tomé un poco de fuerzas y entré en la ducha para poder bañarme, para así estar limpia y poder seguir. Ya mojada, noté que no había toalla cerca, le pedí que me alcance una, ya que seguramente podían estar afuera del baño, pero él se dió cuenta queel personal había olvidado dejarnos toallas y jabones. No le creí o quise verificar, no recuerdo, y era verdad: No habían dejado nada, asi que llamó para que nos alcancen estas cosas a la habitación.
Cuando ya teníamos todo, vuelvo otra vez a la ducha para poder terminar de bañarme pero había quedado todo mojado, y en un mal movimiento mió me resbalé y comenzé a caer, tratando de agarrarme de cualquier cosa, golpeándome contra todo, fallando, hasta que caí al suelo con mi peso muerto. El no vió todo esto, solo me escuchó y me vio desnuda tirada en el piso sin poder levantarme por el dolor.
Me ayudó a incorporarme y me dejó descanzar en la cama, muy preocupado, mientras yo le describía detalladamente la caída. Pero no parecía interesado en mi historia, asi que varias veces le repetí lo mismo, ya que a mi me causaba gracia y por lov isto a el no. Esto lo llevó a pensar que me había golpeado la cabeza entre tantos golpes, pero por suerte fue lo unico que no impactó contra nada.
Seguramente con esta teoría de una contusión cerebral, que me resultaba muy alocada, no me permitió dormir, y despues de que los dolores pasaran, me llevó otra vez a ese sillon, pero esta oportunidad me ubico de una manera diferente, acostándome y separando mucho mis piernas para darle espacio a el para que use esa lengua en mi, para lamerme como el ya sabe: Empezando por el interior de las piernas, bajando hasta lamer los labios, haciendome desear, haciendome sufrir por esa necesidad que me genera. Lamió delicadamente mi clítoris, subiendo poco a poco la intensidad, hasta penetrarme con su lengua, voliéndola a sacar y besando mi clítoris como si fuese mi boca, apasionado, sediento de mi.
Verlo desde arriba, verlo en los espejos, sentirlo ahi, humedeciendome cada vez mas. Me volvió loca. Le dedicó todo el tiempo a mi clítoris, mi zona mas erógena, mientras metía sus dedos en mi concha y en mi cola, esa es la combinación perfecta, la clave para hacerme acabar. Sin lugar a duda, las mejores chupadas me las hace el, sabe lo que hace, sabe llegar a mi orgasmo. Y asi fue, me desvanecí, perdí todo, me olvidé de todo, logro que nada me importe mas salvo su lengua, sus dedos y mis temblores; mi mirada en blanco y los escalofrios, esas cosquillas ricas, eso que es una buena acabada.
Volvimos a la cama, y ya satisfechos los dos, dormimos abrazados, hasta que nos llaman a la habitacion para avisarnos que el turno había finalizado.
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